Al comenzar a hablar de su madre, el modelo de mujer que había visto en su infancia, con mucha admiración me comentó que había sido una guerrera, una luchadora, una líder, que llevó a su familia adelante.
Cuando una niña ve un modelo de mujer en su madre, al salir a la vida podrá elegir, inconscientemente, ser como ella o no ser como ella. En algunos casos podrá decir “A mi madre le paso esto, y a mí NO me va a pasar”, o podrá decir “Mamá, yo seguiré tus pasos porque te amo”, entre otro abanico de opciones. En cualquiera de los casos esa niña adulta estará ocupada de SER o NO SER su madre, y no podrá descubrir quién es ella realmente hasta que corte ese cordón invisible que la une por lealtad a su madre, es decir, hasta que tome conciencia de que está proyectando en su vida una película que no refleja la vida que realmente quiere, sino que refleja la vida que su niña creyó que era la realidad.
Al ver la admiración con la que se refería a su madre y luego de explicarle esto a la mujer, le pregunté ¿Cómo te hubieras transformado en la guerrera, en la luchadora, en la líder, si hubieses convocado a tu vida personas independientes, luchadoras y con iniciativa? En esta película que proyectaste, el papel que elegiste era el de líder y guerrera por lo tanto al convocar a los actores para tu película, buscaste a quienes te permitieran representar ese papel.
Podría decir que su cara se iluminó de sorpresa como la de una niña viendo un acto de magia. De pronto todo era muy claro, todo se trataba de una proyección, de una película que su niña había escrito, y todas esas personas que sentía que la utilizaban, simplemente eran actores permitiéndole hacer su acto.
No es que sus experiencias se borren simplemente por ver esto, pero ahora dejó de sentirse una víctima y comprendió el poder que tiene para crear su vida.
El siguiente paso será decir “Gracias mamá por la vida que me diste, a partir de ahora voy a escribir el guión de mi propia película, estas experiencias no me pertenecen, quiero descubrir quién soy y recibir lo que en verdad merezco”.
Conocer lo que nuestros niños y niñas interiores escribieron en ese guión creyendo que era la única realidad, nos ayuda a entender la película que estamos viviendo y los actores que estamos convocando. Es hora de hacernos cargo de esos niños y niñas que llevamos dentro, y así seremos adultos capaces de acompañar con amor también a los niños y niñas del mundo, nuestros descendientes, los creadores de un nuevo mundo.
Gracias por leer!
Belén Aguirre
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