sábado, 28 de julio de 2018

Creando caminos, despertando creadores: Capítulo 1

CAPITULO I
ABRIENDO MI MENTE

            Domingo 17 de octubre del 2010, ese día en ese año se festejaba el día de la madre en mi país, y yo hoy festejo el día en que comenzó uno de los cambios más importantes de mi vida, aunque en ese momento ni siquiera lo sabía.
Estaba muy deprimida, sentía que era una víctima de mi vida, me la pasaba llorando y buscando motivos para angustiarme y sentirme poco querida, poco valorada y sobre todo, atacada por los demás.
Escondida detrás de fundamentos como la depresión post parto, ya que mi segundo hijo nació en marzo de ese año, yo misma me permitía todo tipo de berrinches, dramáticas escenas de la típica “pobre de mí” y por supuesto elegí a mi marido como causante de la mayoría de mis malestares.
Fue ese día, en el que además de sentir que no merecía festejarlo porque decreté que seguramente no era tan buena madre como deseaba ser, sufría porque mi marido, Walter, no le había dicho a mi hijo mayor (que en ese momento tenía 3 años) que era el día de la madre, motivo por el cual él no me dijo feliz día hasta que llegamos a la casa de mi mamá y se dio cuenta que era un día especial. Cabe destacar que Walter trabajaba los domingos, por eso esa mañana no pudo decirle a mi hijo que me saludara, y aunque hubiera podido hacerlo yo ya venía sufriendo una semana antes porque no le contaba de antemano “el gran día” que se acercaba. Yo contribuyendo a mi sufrimiento, no fui capaz de decírselo a mi hijo en el desayuno, porque hoy entiendo que lo que yo buscaba en verdad era sentirme mal, y poder culpar a mi marido de que nadie me saludara en mi día.
Al llegar a la casa de mi mama, me encontré con mi hermano Martín, el mayor de mis hermanos y quien hoy todavía es uno de los encargados de acercarme, sin querer o queriendo, las herramientas que necesito en el momento justo. En esa oportunidad me presentó la primera puerta que me llevó al gran cambio “El Secreto”.
Esta película comenzó abriendo mi mente a una  nueva forma de ver la vida, me presentó un mundo que podía ser abundante, extremadamente amigable y sobre todo, un mundo que reflejaba lo que yo tenía en mi interior. Me enseñó que si yo empezaba mal mi día y declaraba que iba a ser un día terrible, empezaba a ver todo lo que sucedía ese día de manera terrible. Si yo me enfocaba en ver las cosas que me molestaban de los demás, estas cosas se repetían una y otra vez a lo largo de mi día y yo me convencía cada vez de que esa persona quería molestarme.
Comencé a ponerlo en práctica ese mismo día, y los resultados eran comprobables, me decidía a tener un día fantástico y lo tenía, estaba abierta a ver las cosas más lindas de todo lo que me rodeaba y sentía que el mundo había cambiado, pero en realidad estaba cambiando yo.
Pero más que descubrir esas cosas, lo que me atrajo en un primer momento de esa película fue que me aseguraba que todo lo que quisiera podía tenerlo solo con desearlo realmente, con visualizarlo, con confiar en que eso llegaría a mi vida, y ese fue uno de mis errores, por el cual después de un tiempo baje los brazos y me entregue nuevamente a la mecanicidad de creer que el mundo estaba en mi contra.
Este error pude verlo varios años después, pero antes de poder verlo pase por otras etapas y conocí varios autores y herramientas que en el momento me ayudaron a retomar el camino, pero evidentemente no había terminado de comprender del todo las ideas que me presentaban.

Texto extraído del libro "Creando caminos, despertando creadores" de Belén Aguirre

Consultá cómo adquirir el libro en papel en: belenaguirrelibros@gmail.com




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