CAPITULO I
ABRIENDO MI MENTE
Domingo 17 de octubre
del 2010, ese día en ese año se festejaba el día de la madre en mi país, y yo
hoy festejo el día en que comenzó uno de los cambios más importantes de mi
vida, aunque en ese momento ni siquiera lo sabía.
Estaba muy deprimida, sentía que era una víctima de mi vida, me la
pasaba llorando y buscando motivos para angustiarme y sentirme poco querida,
poco valorada y sobre todo, atacada por los demás.
Escondida detrás de fundamentos como la depresión post parto, ya que mi
segundo hijo nació en marzo de ese año, yo misma me permitía todo tipo de
berrinches, dramáticas escenas de la típica “pobre de mí” y por supuesto elegí
a mi marido como causante de la mayoría de mis malestares.
Fue ese día, en el que además de sentir que no merecía festejarlo porque
decreté que seguramente no era tan buena madre como deseaba ser, sufría porque
mi marido, Walter, no le había dicho a mi hijo mayor (que en ese momento tenía
3 años) que era el día de la madre, motivo por el cual él no me dijo feliz día
hasta que llegamos a la casa de mi mamá y se dio cuenta que era un día especial.
Cabe destacar que Walter trabajaba los domingos, por eso esa mañana no pudo
decirle a mi hijo que me saludara, y aunque hubiera podido hacerlo yo ya venía
sufriendo una semana antes porque no le contaba de antemano “el gran día” que
se acercaba. Yo contribuyendo a mi sufrimiento, no fui capaz de decírselo a mi
hijo en el desayuno, porque hoy entiendo que lo que yo buscaba en verdad era
sentirme mal, y poder culpar a mi marido de que nadie me saludara en mi día.
Al llegar a la casa de mi mama, me encontré con mi hermano Martín, el
mayor de mis hermanos y quien hoy todavía es uno de los encargados de
acercarme, sin querer o queriendo, las herramientas que necesito en el momento
justo. En esa oportunidad me presentó la primera puerta que me llevó al gran
cambio “El Secreto”.
Esta película comenzó abriendo mi mente a una nueva forma de ver la vida, me presentó un
mundo que podía ser abundante, extremadamente amigable y sobre todo, un mundo
que reflejaba lo que yo tenía en mi interior. Me enseñó que si yo empezaba mal
mi día y declaraba que iba a ser un día terrible, empezaba a ver todo lo que sucedía
ese día de manera terrible. Si yo me enfocaba en ver las cosas que me
molestaban de los demás, estas cosas se repetían una y otra vez a lo largo de
mi día y yo me convencía cada vez de que esa persona quería molestarme.
Comencé a ponerlo en práctica ese mismo día, y los resultados eran
comprobables, me decidía a tener un día fantástico y lo tenía, estaba abierta a
ver las cosas más lindas de todo lo que me rodeaba y sentía que el mundo había
cambiado, pero en realidad estaba cambiando yo.
Pero más que descubrir esas cosas, lo que me atrajo en un primer momento
de esa película fue que me aseguraba que todo lo que quisiera podía tenerlo
solo con desearlo realmente, con visualizarlo, con confiar en que eso llegaría
a mi vida, y ese fue uno de mis errores, por el cual después de un tiempo baje
los brazos y me entregue nuevamente a la mecanicidad de creer que el mundo
estaba en mi contra.
Este error pude verlo varios años después, pero antes
de poder verlo pase por otras etapas y conocí varios autores y herramientas que
en el momento me ayudaron a retomar el camino, pero evidentemente no había
terminado de comprender del todo las ideas que me presentaban.Texto extraído del libro "Creando caminos, despertando creadores" de Belén Aguirre
Consultá cómo adquirir el libro en papel en: belenaguirrelibros@gmail.com

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