CAPITULO V
COMPARTIENDO LO APRENDIDO RECORDÉ
Fue el 18 de octubre del 2013 cuando otro gran cambio llegó a mi vida.
Atravesaba una situación de pareja bastante conflictiva, estábamos al límite de
lo que queríamos tolerar, porque si iba a llegar el final queríamos que fuese
de la mejor manera posible. Entonces Walter que nunca había mostrado mucho
interés en las cosas que yo leía y las herramientas que utilizaba comenzó a
preguntarme algunas cosas porque sentía que quería hacer un cambio desde su
interior. Yo había abandonado la lectura y los ejercicios casi un año atrás,
pero cuando comencé a hablarle del tema fue como si no lo hubiera dejado nunca,
los conceptos, las herramientas con las que había trabajado, todo estaba ahí,
esperando a que me despertara nuevamente, y esta vez a medida que iba
recordándolas, las comprendía mejor que antes.
Al ver la nueva actitud de Walter al empezar a conocer esta nueva
perspectiva y al notar su compromiso con los ejercicios y su trabajo interior,
me entusiasmé en poder ayudarlo y comencé a investigar más aun, porque él
avanzaba a grandes pasos en su autoconocimiento y yo quería tener las
herramientas que necesitara para ayudarlo a seguir avanzando.
De lo que no me había percatado era de que al ayudarlo a él me estaba
ayudando a mi también, no solo porque empecé a leer nuevo material, sino porque
al escucharlo y orientarlo en la aplicación de las herramientas descubría que
en verdad yo nunca las había utilizado de una manera tan profunda, y además
como yo ya había recordado que lo que me muestra el otro es en verdad lo que yo
tengo en mi interior, como un espejo, pude aprender muchísimo de las largas
charlas que comenzamos a tener sobre estos temas.
Yo lo ayudaba a él, él me ayudaba a mí, y a la vez nos ayudábamos a
nosotros mismos. Por primera vez comprendí porque Silvia Freire dice que la
mejor forma de trabajar en tu interior es estando en pareja, porque si no estás
en paz con el otro, es porque te está mostrando lo que tenés que resolver en
vos.
Esta vez sí pude comprender que el ho´oponopono no era solo decir
gracias, perdón, te amo, te libero. Entendí que debía sentirlo y saber porque
lo estaba diciendo.
Entonces busque una forma que me ayudara a descifrar que era lo que tenía
que sanar en mi mente, y comencé a trabajarlo de esta manera, pensaba en la
situación que se repetía y se repetía, o en algo que me molestara, me
preguntaba qué emoción me provocaba eso en ese momento, hilando lo más fino
posible, si me provocaba tristeza, tenía que ir más profundo hasta llegar a un
sentimiento más concreto, como por ejemplo, decepción, o si me provocaba enojo,
buscaba mas puntualmente cual era el sentimiento por ejemplo sentirme traicionada. Una vez que tenia la
emoción principal que me provocaba, buscaba retrocediendo en mi memoria todos
los momentos en mi vida en los que sentí esa misma emoción, hasta llegar al
recuerdo más antiguo en mi infancia, aclaro que no importa si yo hoy entiendo
que la situación no ameritaba sentir esa emoción, importa como lo viví en
realidad en ese momento a esa edad.
Entonces por ejemplo si la emoción a trabajar era la culpa, busco a lo
largo de mi vida todas las ocasiones en las que sentí culpa, o quizás en las
que necesité culpar a otros.
Cuando llego a la primera vez que sentí culpa en mi infancia que pudo
haber sido cuando elegí dar una vuelta más en calesita en lugar de compartir
una porción de pizza con mi mama y recuerdo que en ese momento disfrute esa
vuelta de calesita y luego me sentí culpable por no haber elegido algo que
podríamos haber disfrutado las dos, me perdono, perdono a mi niña por haber
elegido eso, porque entiendo que ella no lo hizo con maldad, por el contrario
su inocencia la llevo a elegir lo que la hacía feliz. Y luego empleo el
ho´oponopono diciéndole mentalmente, a todas las personas que a lo largo de mi
vida creí que me hacían sentir culpable y a todas a las que necesite culpar, ¡perdón
por usarlas! Perdón por usarlas para ver esto que estaba en mí, que necesitaba
repetir para que un día pudiera verlo. ¡¡Gracias!! Gracias por mostrarme eso
que estaba en mi, por prestarse a representar ese papel para que yo pudiera
verlo en frente mío, porque no sabía que estaba en mi interior, los libero de
ese papel, ya no necesito que me muestren la culpa porque ya la vi y pude
sanarla, ¡¡Los amo!!
Esta es la forma en la que aprendí a usar el ho´oponopono, reconocer que
(metafóricamente hablando) “contraté” algunas personas para que me mostraran
algo que yo tenía que sanar, algo que traigo de mi infancia, de mis tablas de
la ley. Entonces si me permito verlo y sanarlo hoy, ya no necesito seguir
repitiéndolo a lo largo de mi vida, porque ya lo vi, y lo resolví, pero si por
el contrario no me abro a verlo voy a seguir “convocando” en mi vida personas
que me muestren eso para que algún día pueda verlo y sanarlo.
En mi caso, después de hacer el ho´oponopono, sentía que tenía que hacer
algo más, como para sellar definitivamente el cambio, como verás me gusta
registrar los grandes cambios de mi vida por escrito, así que decidí escribir
también una afirmación por cada emoción resuelta, en la que declaro que está
sanado y perdonado todo lo vivido y agradezco la posibilidad de verlo.
Inspirada en las afirmaciones que Silvia Freire comparte en sus programas de
radio y en sus clases, cerré cada emoción con algo así:
“Yo Belén Aguirre hoy comprendo que generé en mi vida miles de
situaciones en las que sentí culpa y en las que culpé a otros, porque de alguna
manera creí que esa emoción era parte de mí. Hoy puedo entender que las
situaciones en las que mi niña sintió culpa, en realidad no las provocó ella
intencionalmente, sino que en su inocencia actuaba sin saber que podía afectar
a otros. Por ese motivo al comprender esto me libero de la culpa y libero a
todos los que un día culpé, permitiendo así que el amor y la gratitud disuelvan
el sentimiento de culpa y llenen mi vida. ¡¡Gracias, Gracias, Gracias!! A todos
los actores que a lo largo de mi vida quisieron mostrarme esto que estaba en mí,
o se prestaron para que yo pudiera culparlos y así ver un día algo que tenía en
mi interior. Yo Belén Aguirre me amo por poder ver todo esto y por
comprometerme a sanar, Aquí y Ahora solo reconozco en mi interior Amor y
Gratitud.”
Así que ho´oponopono, afirmaciones y un método muy
interesante que nos brinda Silvia Freire en su libro “Las cartas del perdón”
son algunas de las diferentes opciones que llegaron a mi vida para poder
conocerme y cambiar. Herramientas hay muchísimas, ejercicios para resolver esas
cuestiones que nos atan al sufrimiento también, lo que necesitamos
fundamentalmente lo tenemos en nuestro interior. La voluntad y las ganas de ser
felices son los mejores ingredientes para animarnos a hacer esta receta, que es
nueva, que nos da un poco de temor porque es la primera vez que vamos a intentarlo
y no sabemos que puede salir de eso, pero si la hacemos con amor, calma y
pidiendo ayuda cuando lo necesitamos va a salir tan pero tan buena, que vamos a
querer compartirla con todos los que nos rodean. A mí me paso de esa manera,
por eso hoy decidí compartirla con vos. ¡Espero que te animes! Y contá conmigo
para lo que necesites.Texto extraído del libro "Creando caminos, despertando creadores" de Belén Aguirre
Consultá cómo adquirir el libro en papel en: belenaguirrelibros@gmail.com

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