domingo, 29 de julio de 2018

Creando caminos, despertando creadores: Capítulo 5

CAPITULO V
COMPARTIENDO LO APRENDIDO RECORDÉ

Fue el 18 de octubre del 2013 cuando otro gran cambio llegó a mi vida. Atravesaba una situación de pareja bastante conflictiva, estábamos al límite de lo que queríamos tolerar, porque si iba a llegar el final queríamos que fuese de la mejor manera posible. Entonces Walter que nunca había mostrado mucho interés en las cosas que yo leía y las herramientas que utilizaba comenzó a preguntarme algunas cosas porque sentía que quería hacer un cambio desde su interior. Yo había abandonado la lectura y los ejercicios casi un año atrás, pero cuando comencé a hablarle del tema fue como si no lo hubiera dejado nunca, los conceptos, las herramientas con las que había trabajado, todo estaba ahí, esperando a que me despertara nuevamente, y esta vez a medida que iba recordándolas, las comprendía mejor que antes.
Al ver la nueva actitud de Walter al empezar a conocer esta nueva perspectiva y al notar su compromiso con los ejercicios y su trabajo interior, me entusiasmé en poder ayudarlo y comencé a investigar más aun, porque él avanzaba a grandes pasos en su autoconocimiento y yo quería tener las herramientas que necesitara para ayudarlo a seguir avanzando.
De lo que no me había percatado era de que al ayudarlo a él me estaba ayudando a mi también, no solo porque empecé a leer nuevo material, sino porque al escucharlo y orientarlo en la aplicación de las herramientas descubría que en verdad yo nunca las había utilizado de una manera tan profunda, y además como yo ya había recordado que lo que me muestra el otro es en verdad lo que yo tengo en mi interior, como un espejo, pude aprender muchísimo de las largas charlas que comenzamos a tener sobre estos temas.
Yo lo ayudaba a él, él me ayudaba a mí, y a la vez nos ayudábamos a nosotros mismos. Por primera vez comprendí porque Silvia Freire dice que la mejor forma de trabajar en tu interior es estando en pareja, porque si no estás en paz con el otro, es porque te está mostrando lo que tenés que resolver en vos.
Esta vez sí pude comprender que el ho´oponopono no era solo decir gracias, perdón, te amo, te libero. Entendí que debía sentirlo y saber porque lo estaba diciendo.
Entonces busque una forma que me ayudara a descifrar que era lo que tenía que sanar en mi mente, y comencé a trabajarlo de esta manera, pensaba en la situación que se repetía y se repetía, o en algo que me molestara, me preguntaba qué emoción me provocaba eso en ese momento, hilando lo más fino posible, si me provocaba tristeza, tenía que ir más profundo hasta llegar a un sentimiento más concreto, como por ejemplo, decepción, o si me provocaba enojo, buscaba mas puntualmente cual era el sentimiento por ejemplo  sentirme traicionada. Una vez que tenia la emoción principal que me provocaba, buscaba retrocediendo en mi memoria todos los momentos en mi vida en los que sentí esa misma emoción, hasta llegar al recuerdo más antiguo en mi infancia, aclaro que no importa si yo hoy entiendo que la situación no ameritaba sentir esa emoción, importa como lo viví en realidad en ese momento a esa edad.
Entonces por ejemplo si la emoción a trabajar era la culpa, busco a lo largo de mi vida todas las ocasiones en las que sentí culpa, o quizás en las que necesité culpar a otros.
Cuando llego a la primera vez que sentí culpa en mi infancia que pudo haber sido cuando elegí dar una vuelta más en calesita en lugar de compartir una porción de pizza con mi mama y recuerdo que en ese momento disfrute esa vuelta de calesita y luego me sentí culpable por no haber elegido algo que podríamos haber disfrutado las dos, me perdono, perdono a mi niña por haber elegido eso, porque entiendo que ella no lo hizo con maldad, por el contrario su inocencia la llevo a elegir lo que la hacía feliz. Y luego empleo el ho´oponopono diciéndole mentalmente, a todas las personas que a lo largo de mi vida creí que me hacían sentir culpable y a todas a las que necesite culpar, ¡perdón por usarlas! Perdón por usarlas para ver esto que estaba en mí, que necesitaba repetir para que un día pudiera verlo. ¡¡Gracias!! Gracias por mostrarme eso que estaba en mi, por prestarse a representar ese papel para que yo pudiera verlo en frente mío, porque no sabía que estaba en mi interior, los libero de ese papel, ya no necesito que me muestren la culpa porque ya la vi y pude sanarla, ¡¡Los amo!!  
Esta es la forma en la que aprendí a usar el ho´oponopono, reconocer que (metafóricamente hablando) “contraté” algunas personas para que me mostraran algo que yo tenía que sanar, algo que traigo de mi infancia, de mis tablas de la ley. Entonces si me permito verlo y sanarlo hoy, ya no necesito seguir repitiéndolo a lo largo de mi vida, porque ya lo vi, y lo resolví, pero si por el contrario no me abro a verlo voy a seguir “convocando” en mi vida personas que me muestren eso para que algún día pueda verlo y sanarlo.
En mi caso, después de hacer el ho´oponopono, sentía que tenía que hacer algo más, como para sellar definitivamente el cambio, como verás me gusta registrar los grandes cambios de mi vida por escrito, así que decidí escribir también una afirmación por cada emoción resuelta, en la que declaro que está sanado y perdonado todo lo vivido y agradezco la posibilidad de verlo. Inspirada en las afirmaciones que Silvia Freire comparte en sus programas de radio y en sus clases, cerré cada emoción con algo así:
“Yo Belén Aguirre hoy comprendo que generé en mi vida miles de situaciones en las que sentí culpa y en las que culpé a otros, porque de alguna manera creí que esa emoción era parte de mí. Hoy puedo entender que las situaciones en las que mi niña sintió culpa, en realidad no las provocó ella intencionalmente, sino que en su inocencia actuaba sin saber que podía afectar a otros. Por ese motivo al comprender esto me libero de la culpa y libero a todos los que un día culpé, permitiendo así que el amor y la gratitud disuelvan el sentimiento de culpa y llenen mi vida. ¡¡Gracias, Gracias, Gracias!! A todos los actores que a lo largo de mi vida quisieron mostrarme esto que estaba en mí, o se prestaron para que yo pudiera culparlos y así ver un día algo que tenía en mi interior. Yo Belén Aguirre me amo por poder ver todo esto y por comprometerme a sanar, Aquí y Ahora solo reconozco en mi interior Amor y Gratitud.”
Así que ho´oponopono, afirmaciones y un método muy interesante que nos brinda Silvia Freire en su libro “Las cartas del perdón” son algunas de las diferentes opciones que llegaron a mi vida para poder conocerme y cambiar. Herramientas hay muchísimas, ejercicios para resolver esas cuestiones que nos atan al sufrimiento también, lo que necesitamos fundamentalmente lo tenemos en nuestro interior. La voluntad y las ganas de ser felices son los mejores ingredientes para animarnos a hacer esta receta, que es nueva, que nos da un poco de temor porque es la primera vez que vamos a intentarlo y no sabemos que puede salir de eso, pero si la hacemos con amor, calma y pidiendo ayuda cuando lo necesitamos va a salir tan pero tan buena, que vamos a querer compartirla con todos los que nos rodean. A mí me paso de esa manera, por eso hoy decidí compartirla con vos. ¡Espero que te animes! Y contá conmigo para lo que necesites.

Texto extraído del libro "Creando caminos, despertando creadores" de Belén Aguirre


Consultá cómo adquirir el libro en papel en: belenaguirrelibros@gmail.com



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