CAPITULO VI
INVESTIGANDO DE A DOS
Llegó el momento de volver a
escuchar a Wayne Dyer, esta vez fue Silvia quien me acerco a él cuando compartió
en su facebook el video “Una solución espiritual para cada tipo de problema”. Después de ver eso junto a Walter, nos generó
tanta paz que decidimos seguir buscando en internet alguna otra charla de Dyer.
Con “El poder de la intención” logré comprender todo lo que no había entendido
cuando empecé a leer los libros de Wayne, y después cuando encontramos su
película “El cambio” mi vida dio otro gran salto, estaba a punto de descubrir
cuál era el propósito de mi vida.
Lo primero que sentí fue que quería ayudar a los demás como lo hicieron
todas las personas que nombro en este libro conmigo. Era consciente de que para
estar preparada para ayudar a otros primero debía sanar yo y conocerme bien,
trabajar muchísimo en mi interior y primero experimentar con cada herramienta y
concepto que leía, para que cuando llegara el momento pudiera transmitir estos
conocimientos desde mi experiencia. Aunque como dije al principio, cada persona
tiene sus tiempos y sus vivencias, y el trabajo interior es muy personal.
Mientras me comprometía cada vez más en profundizar mis conocimientos
sobre este camino, esta vez incentivada también por mi propósito, llegó a mí la
sensación de que tenía que empezar a estudiar yoga, porque era otra forma de
poder ayudar a las personas, y a su vez encontrar la integración y el
equilibrio entre el espíritu, la mente y el cuerpo que sabía que me iba a hacer
muy bien a mi también.
Así fue que empecé a buscar cursos de yoga y encontré un instituto muy
cerca de mi casa, me inscribí y en estos momentos estoy a medio año de ser
profesora de yoga y Pilates.
Más adelante profundizaré sobre este tema que también aportó mucha
información, trabajo interior y aprendizaje en muchos aspectos.
Volviendo al momento que les contaba, en el que empecé a investigar
junto a mi marido, debo decir que es indescriptible la sensación que vivíamos día
a día encontrando tanto material para leer, charlar y crecer. Sorprendentemente
una cosa nos llevaba a otra y así encontrábamos cada vez más posibilidades de
aprender. La gratitud hacia todo lo que nos rodea comenzó a ser algo tan
natural y espontaneo que sentimos que no necesitábamos nada mas, que todo lo
que teníamos era perfecto y valioso, y que la paz interior era lo que nos permitía
valorar todo eso. En mi caso los audios de Wayne Dyer “101 formas de transformar
su vida” y “10 secretos para conseguir el éxito y la paz interior” fueron
herramientas claves para alcanzar esa paz y esa sensación de abundancia de la
que tanto escuchaba hablar desde el comienzo de este cambio.
Cuando estás tan a gusto con lo que tenés y dejas de pensar en lo que no
tenés como algo por lo que hay que luchar, podría decirse que casi mágicamente
todo se acomoda y de repente te ves encaminado a algo mejor siempre, porque empezás
a ser parte de ese círculo virtuoso que crece en abundancia, porque entendés
que de la misma forma que hasta el más pequeño insecto tiene siempre a su
disposición lo que necesita para vivir, vos también naciste en el mismo
universo que proporciona todo lo necesario para vivir. La cuestión está en que
el ser humano condicionado por la idea de separación, es decir, al sentirse
separado de esa fuerza creadora que hace que un pequeño ovulo fecundado
comience a evolucionar dentro del vientre materno, como dice Wayne en “el poder
de la intención”, cree que tiene que esforzarse para vivir, que tiene que
sufrir, y que todo tiene que tener una explicación para ser real.
Entender esto te aseguro que nos hizo sentir muy raros al principio, de
un momento para el otro teníamos que borrar todo lo que creíamos que era la
vida, todo lo que habíamos aprendido porque todos los conceptos que como
sociedad nos acompañaban todos los días estaban cambiando.
Comprendimos también porque nuestra situación económica no prosperaba como lo esperábamos
durante tantos años, cuáles eran nuestros condicionamientos y nuestros
preconceptos acerca del dinero.
Llego un gran día en el que una deuda nos estaba ocasionando un gran
malestar, no era mucho pero había llegado una fecha límite que no podía
extenderse.
Agotadas todas las posibilidades, al menos eso creíamos, y luego de
contactar a un prestamista que solo daba prestamos a comercios y estaba
evaluando la posibilidad de hacer una excepción, me vino a la mente la
sensación de que tenía que hablar con los marifats de Silvia (son un grupo de
personas que aprenden junto a Silvia Freire y que ponen en acción todo lo
aprendido, ellos siempre están dispuestos a ayudar), si bien sabía
perfectamente que ellos no se dedicaban a dar prestamos y por la distancia y el
tiempo que tenia tampoco hubiera sido posible que me ayudaran de esa manera,
sentía que tenía que hablar con ellos, así que pedí en su facebook si algún
marifat podía contactarse conmigo.
Fue gratificante ver la pronta respuesta de estas personas, que ni
siquiera me conocían pero estaban interesadas en saber que necesitaba. Una de
ellas fue Vivian, que consultó con los otros marifats si tenían la posibilidad
de ayudarme o si conocían a alguien que pudiera hacerlo, también Daniel, que
mas tarde me mandó un mensaje para ver en que podía ayudarme y otra de las
personas que se comunicó conmigo fue Myriam Linari, ella además de ser marifat,
es una psicóloga que integra el equipo de Silvia Freire.
Myriam habló conmigo, me hizo reflexionar, me propuso que ante todo
recuperara la calma y me ayudó a comprender que si había llegado a esa
situación era porque creí que ya no tenía el control, pero que la respuesta
estaba dentro mío, y que si tomaba el control y recordaba todo lo aprendido iba
a saber cómo solucionarlo. Se despidió diciendo que todos los marifat estarían
visualizándome en paz.
Efectivamente lo primero que hice fue calmarme y recuperar la paz, en
esa situación era poco comprensible para Walter verme tan calmada, pero yo sabía
que de alguna manera se iba a solucionar y que mis nervios o mi miedo a no
poder, no iban a aportar nada bueno, solo generarme angustia, así que después
de recibir la llamada del prestamista diciendo que no iban a hacer la excepción
recordé a Myriam diciéndome, todos te visualizamos en paz. Me conecté con esa
fuente creadora que mantiene el orden en el universo y me vino a la cabeza la
idea de llamar a la abogada que estaba tramitando un dinero que tenía que
cobrar, todavía no era la fecha, pero le dije a mi marido que le consultara si
se podía hacer algo por ese lado.
Afortunadamente la abogada dijo que podía adelantarnos el dinero y luego
cuando llegara la fecha de cobro lo descontaría de ahí.
Fue sorprendente como pudimos resolver la situación sin generarnos una
nueva deuda, con dinero que era nuestro y no habíamos tenido en cuenta. En
armonía con lo que era nuestro nuevo proyecto de encarar las situaciones
económicas de otra manera, y que casi cometíamos el error de “solucionarlo”
como lo hacíamos antes, desde el miedo y sin evaluar todas las posibilidades.
Pero no solo el apoyo y esa sensación de que había tantas personas
dispuestas a ayudarme es lo que les agradezco a los marifats, sino también la
oportunidad que tuve unos meses después de ayudar a uno de ellos. Patricia
necesitaba dadores de sangre para un familiar, y cuando me enteré por medio del
facebook sin dudarlo me ofrecí para ir. Realmente agradecí mucho poder hacerlo
porque logre vencer dos grandes miedos que tenía: viajar sola a capital, ya que
hacía más de un año que no salía de mi casa más que para ir a comprar o a ver a
mi mamá, y donar sangre, porque nunca lo había hecho y sentía cierto temor a
las agujas.
Así que de esa situación que podría haberse tomado
como negativa, pudimos aprender muchísimo y ver cuántas cosas positivas
encerraba. Nuestra actitud frente a las situaciones financieras cambió y al día
de hoy vemos los grandes progresos que logramos.Texto extraído del libro "Creando caminos, despertando creadores" de Belén Aguirre
Consultá cómo adquirir el libro en papel en: belenaguirrelibros@gmail.com

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