Cuando un niño pequeño que está aprendiendo
a andar se cae, eso no le desanima
sino que se levanta y lo intenta de nuevo una
y otra vez hasta haber dominado el arte de
andar. Así también con la vida espiritual. No
consientas jamás que lo que parecen ser derrotas
te desanimen a continuar avanzando
por el camino espiritual. Si te caes, sencillamente
levántate e inténtalo de nuevo. No te
contentes con quedarte ahí autocompadeciéndote,
diciendo que no puedes seguir y
que la vida es demasiado difícil. Tu actitud
ha de ser siempre la de una absoluta certidumbre
interna de que una vez que has
echado a andar por el camino espiritual, llegarás
a tu meta al final, sin importar los
obstáculos que puedas encontrar entretanto.
Notarás que el tiempo empleado en soledad
y silencio te recarga espiritualmente y te
ayuda a enfrentarte a lo que venga sin acobardarse
o titubear. Por eso el tiempo que
estás a solas conmigo cada mañana te ayuda
a fortificarte para lo que pueda traer el día.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario