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martes, 31 de julio de 2018
Adelanto! Primer capítulo del nuevo libro!! "Un mágico encuentro con el niño interior"
Comparto con ustedes el primer capítulo de mi nuevo libro, que saldrá a la venta en septiembre, en Argentina.
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Para adquirirlo en Argentina podés contactarme a través de: belenaguirrelibros@gmail.com belenaguirrelibros@hotmail.com www.facebook.com/belenaguirredespertando
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lunes, 30 de julio de 2018
Creando caminos, despertando creadores: Capítulo 10
CAPITULO X
ES TODO POR AHORA,
CONTINUARÉ APRENDIENDO
Finalmente llegó el día en que me decidí a escribir este libro, muchas
veces comenté que quería dejar un registro de todo lo que iba aprendiendo,
porque como en los próximos años pretendo aprender muchísimas cosas más, quería
asegurarme de recordar siempre como comenzó todo.
No sabía cómo, no encontraba una forma de hacerlo que me convenciera,
hasta que hace dos semanas aproximadamente, me dieron en yoga un libro que se
llama “la energía en mi cuerpo” de Hugo Ardiles, en él encontré mucho material
relacionado con lo que estoy leyendo y con lo que trabajo interiormente.
Comencé a leerlo y descargué el libro “la conspiración de acuario” de Marilyn
Ferguson, que menciona Ardiles en su libro, y al ver nuevamente mencionada la
era de acuario, que está muy relacionado con el libro de mi tío abuelo que te conté
anteriormente, decidí que esta vez sí, tenía que empezar a escribir sobre todo
lo que leí y aprendí, porque se presentan muchas fuentes de información y
quiero seguir investigando.
Una noche estaba el libro de Ardiles sobre la mesa, y al mirarlo me
detuve varios segundos en la palabra “autobiografía” y más tarde cuando noté
que había quedado resonando en mi cabeza esa palabra comprendí que era la forma
en que quería dejar registro de los comienzos de mi camino.
Así fue que el 30 de junio del 2014 a las 5 de la mañana me desperté y
comencé a dar vueltas en la cama, no podía dormirme, y sentí el impulso de
sentarme a escribir. Recordé a Wayne Dyer que dice “la mañana tiene secretos
que contarte” así que cuando la mañana te llama no importa que tan temprano sea
o lo poco que hayas dormido, levantate y hace lo que te invite a hacer, a mi me
invitó a escribir este libro, mi primer libro, mis primeros pasos.
Espero que sirva de incentivo para que des tus primeros pasos y que un día
escribas tu propio libro, aunque lo más importante es que puedas escribir tu
vida día a día, como te guste.
Si querés conocerte empezá por lo simple, encontrá lo que mejor se
amolde a vos, lo que te haga sentir cómodo, porque si vas a emprender un
trabajo interior vas a necesitar calma, para empezar a vaciarte de tus
recuerdos de dolor y dejar ir esos preconceptos que te condicionan y te
limitan.
Como te dije al comienzo del libro, no me sigas, vos tenés tu propio
camino que transitar y tus propias vivencias que sanar. Mi intención es
presentarte las herramientas que me ayudaron en mi camino y contarte como fue
transformándose mi vida en las distintas etapas de mi despertar.
Esto recién comienza para mí, mientras escribía este libro aprendí
muchísimas cosas, recordando como ocurrió todo y analizando desde la distancia,
así que en otra oportunidad te contaré como sigue esta historia.
¡Gracias por estar ahí leyéndome y te deseo un buen viaje! Acá estoy
para lo que necesites.
Bel
Consultá cómo adquirir el libro en papel en: belenaguirrelibros@gmail.com
Texto extraído del libro "Creando caminos, despertando creadores" de Belén Aguirre
Consultá cómo adquirir el libro en papel en: belenaguirrelibros@gmail.com
Creando caminos, despertando creadores: Capítulo 9
CAPITULO IX
APRENDIENDO A RELACIONARME DESDE EL SER
Después de mucho tiempo de moverme siempre dentro del mismo grupo de
personas, llegó el día de comenzar con el profesorado de yoga, dejar la
seguridad del hogar y encontrarme con personas que no conocía y que iban a
acompañarme a lo largo de ese año.
Al conocer a mis compañeras y mis profesoras no pude ver cuánto iba a
aprender de ellas. Fue unas semanas después cuando comprendí que había ampliado
mis posibilidades de ver mi interior al relacionarme con este nuevo grupo.
Logré entender de lo que habla Sergi Torres cuando dice que nosotros no
nos relacionamos con seres, nos relacionamos con los conceptos que tenemos de
las personas. Cuando vemos a alguien por primera vez creamos un concepto de esa
persona, es buena, es mala, es simpática, es amable, es egoísta, y así según lo
que percibimos de esa persona es el concepto que tenemos de ella y es lo que
vamos a ver cuando nos relacionemos. Es por eso que una misma persona puede ser
para alguien amable, y para otro antipática. No es que cambie la persona sino
que cambia el observador, lo mismo pasa con los objetos y las situaciones,
según quien lo mire puede ser bueno o malo, lindo o feo, pero en realidad no
están viendo la esencia están viendo conceptos.
Cuando pude ver esto, es decir que yo le había dado un rol a cada
persona del grupo, me propuse que la clase siguiente iba a relacionarme desde
el ser, iba a conocer nuevamente a esas personas, iba a olvidar los conceptos
que cree e intentaría ver la esencia. Así lo hice y pude ver seres, con sus
vivencias, con sus metas, con sus conceptos.
Es muy gratificante darse cuenta que todo eso que creemos de la sociedad
solo son nuestros conceptos, quiere decir que si puedo tomar conciencia de eso
y empezar a relacionarme desde el ser, ya nadie puede ofenderme, nadie puede dañarme,
nadie lo hizo nunca.
Puede sonar utópico pero es muy simple. Me ocurre seguido cuando viajo
en remis, muchas veces el chofer es amable y correcto, y otras veces no solo no
responden a mi saludo sino que van todo el viaje protestando por los semáforos,
por los otros autos, y por lo que se les cruce en el camino, usualmente los
podía catalogar como amables y malhumorados, pero hoy puedo ver que esos son
solo mis conceptos. Porque hay toda una historia sobre esos cuerpos que están
conduciendo un auto para llevarme donde les pido, pero también hay un ser puro
que espera ser escuchado, que esta opacado por todas sus vivencias, por sus
temores, por sus recuerdos, por su incesante parloteo interno que lo obliga a
preocuparse por todo. Si yo puedo comprender, que esa persona no es una
malhumorada o una antipática, si puedo ver que es un ser puro como yo, como
vos, como todos, que solo está en un cuerpo cegado por su experiencia de vida
que quizás ni siquiera comprende, puedo darme cuenta que nada de lo que hace me
lo está haciendo a mí.
No solo no me siento atacada, sino que comprendo a esa persona, y lejos
de contribuir a su enojo discutiendo con ella, buscare la forma de sacarle una
sonrisa, y si no lo logro se la regalaré.
Esto es algo que en otro momento de mi vida me parecía imposible de
comprender, allá por los comienzos de este camino, cuando Wayne Dyer me hablaba
de amor incondicional y de sentirme uno con todas las personas, era algo
incomprensible para mí. Hoy trabajo a diario para recordar este bellísimo
aprendizaje, no te voy a decir que soy 100% consciente siempre, porque estaría
mintiendo, pero cuando pasa alguna situación similar y noto que me genera
molestia o angustia, enseguida trato de tomar conciencia y recordar esto que es
un alivio para el alma, porque no solo no colaboro para que el otro se enoje más
sino que yo tampoco lo hago y puedo sentirme en paz.
Para terminar este capítulo quiero compartir con vos algo que escribí un
día, después de darme cuenta lo equivocada que estaba al creer que el trabajo
que yo estoy haciendo en mi interior es difícil, y que era más fácil y cómodo
seguir al montón que cree que la vida es dura y que hay que lucharla, o pasarla
lo mejor posible. En momentos en los que me sentía agotada por tener que
trabajar tantos aspectos de mí llegue a decir:
-
Yo sé
que es más fácil dejar todo y vivir en el mundo que viven todos, porque después
de todo viven, pero después de experimentar la paz de este camino, no quiero
dejar, quiero vivir de esta nueva forma.
Hasta que comprendí que vivir como yo vivo hoy es mucho más fácil que
vivir como vive la mayoría de la sociedad, el verdadero esfuerzo lo hacen ellos
no yo, y ellos me inspiraron para escribir esto:
“Los miro y aprendo tanto, lejos de sentirme
superior los admiro por vivir en el mundo que creen vivir, por verlos esforzarse
día a día por vivir… si supieran que no es necesario el esfuerzo a menos que
ellos así lo crean. Es cierto que es difícil vaciarse de todo lo que aprendimos,
pero una vez que lo logras es todo tan simple.
Por eso los admiro, por su fuerza, por su
valor y su tenacidad. Muchos viven esforzándose por alcanzar “la meta”, otros
viven solo porque su cuerpo se presta a hacerlo y a veces no de la mejor
manera, pero mientras resista, ellos “viven” y buscan que hacer hasta que se
termine el tiempo.
¿Podés ver el valor de esas vidas?
¿Podés apreciar esa fe que a simple vista
parece no estar?
Es en ellos donde realmente puedo ver la fe y
el amor, porque caminar por un sendero lleno de flores y hermoso en abundancia
es fácil, donde los carteles me indican “Vas por buen camino”, “Seguí adelante”,
“Te amo”, “Estas haciendo un buen trabajo”, “Estoy orgulloso de vos”, caminar
en un sendero así te alienta a seguir indudablemente.
Pero caminar en un sendero oscuro, donde
tropezás a cada paso, donde te sentís muy solo y para peor los carteles te
dicen “¿Para qué estás acá?”, “¿Quién sos?”, “¿Estás seguro del camino que
elegiste?”, sentís que los carteles te atacan, pareciera que ni tu camino
quiere recibirte. Pero no es eso lo que tus carteles quieren provocar en vos,
su intención es ayudarte a iluminar ese camino, ayudarte a encontrar tu
propósito, a descubrir quien sos realmente, ayudarte a entender que podes
elegir ver, que podes prender la luz y ver las flores y empezar a disfrutar del
viaje.
Como decía, admiro a esas personas que en
esas condiciones siguen caminando y quizás nunca logren sentir el amor de su
camino hacia ellos, quizás no consigan abrirse a la posibilidad de elegir de
nuevo, pero igualmente día a día se levantan a luchar la vida.”
Por último te propongo que mires por la ventana y te detengas en los
pensamientos que te surjan de la primera persona que veas y que reconozcas que
eso son solo tus conceptos, porque en realidad no sabes nada de la vida de esa
persona.
Ahora que sabes esto, cuando te sientas ofendido porque alguien te trató
mal o no te saludó, intentá ver que esa persona es mucho más que un cuerpo que
te esta agrediendo, que hoy vos, que llegaste hasta esta parte del libro,
afortunadamente ya tenés muchísima información y sabes que tus posibilidades
son infinitas y que tenés el control de tu vida, y que él quizás no tiene esa
información y tal vez no llegue nunca a saber que puede elegir de nuevo.
Comprendelo por él y por vos, porque te mereces vivir en paz, y porque
él también merece vivir en paz, pero no lo sabe.
Como dije al principio de este capítulo, ampliar el circulo de personas
en el que estaba, me permitió aprender más de mí, por eso es tan importante no
encerrarse y relacionarse con el mundo, porque lo que veamos ahí afuera es lo
que somos, y si no nos gusta, ahora sabemos que lo podemos cambiar, empezando a
cambiar desde nuestro interior.
Texto extraído del libro "Creando caminos, despertando creadores" de Belén Aguirre
Consultá cómo adquirir el libro en papel en: belenaguirrelibros@gmail.com
Creando caminos, despertando creadores: Capítulo 8
CAPITULO VIII
AUNQUE TENGA LA POSIBILIDAD DE ENSEÑAR A
OTROS, SIEMPRE SOY ALUMNA
En una oportunidad una amiga que desconocía mi nueva forma de pensar me
pidió una opinión sobre una cuestión que le causaba molestia, me contó sobre
las causas de eso y no se encontró con la persona que quizás en otro momento
hubiera contribuido, sin maldad, a su malestar. Yo le comenté que tenía una
forma de ver distinta a la que ella conocía de mí, y que si estaba interesada
podía hablarle desde esa nueva perspectiva.
Ella accedió intrigada, y después de hablar un rato y contarle como
podía ver yo esas situaciones que le molestaban desde mi percepción, quiso
interiorizarse en el tema. Le sugerí que empezara con Silvia Freire, ya que
como ella misma dice “su especialidad son las mujeres” y después de mostrarle
la pagina de Silvia y el libro “Avivate” le preste el “Minuto a Minuto” que es
otro libro de Silvia en el que presenta muchas de las herramientas que menciono
en este libro, además de ser un manual de instrucciones para entrenar la mente
y empezar a ser consciente en cada minuto de la vida.
Entusiasmada con el cambio al día siguiente fue a la librería y se
compró tres libros de Silvia, además de empezar a escuchar sus programas
radiales.
En un principio comenzó a ver los cambios que ocurrían en su vida
gracias a esta nueva forma de ver que estaba adquiriendo.
Se le presentaban miles de situaciones en las que podía poner a prueba
lo aprendido, porque sucede así realmente, si querés trabajar la paciencia, el
universo, la vida, o como quieras llamarlo, te va a dar miles de situaciones
donde puedas trabajar la paciencia, así se aprende, no se trata de decir, soy
una persona paciente, soy una persona amable, sino de llevarlo a la práctica y
verte actuando de esa forma cuando cada situación lo requiera.
En una oportunidad estaba viajando en el tren y se sentó una señora a su
lado, la mujer le conto algunos problemas por los que atravesaba y ella sintió
el deseo de regalarle el libro de Silvia que iba leyendo en el viaje. En ese
momento llegaron al destino y bajaron del tren, se perdieron en el tumulto y
una vez que salió de la estación se volvió a cruzar con esta mujer, entonces en
ese momento, al ya estar receptiva a este tipo de situaciones, se dio cuenta de
que era una nueva oportunidad de hacer lo que había sentido que debía hacer
antes, así que la llamó y le regalo el libro. La mujer con lagrimas en los ojos
y asombrada por su gesto, le agradeció profundamente y ella se sintió tan bien de
haberlo hecho que en ese mismo momento me llamó para contarme su gratificante
experiencia.
Así pasaron unas semanas y su trabajo interior prosperaba, pero en algún
momento volvió a dormirse y la mecanicidad la llevó a caer en la victimización
nuevamente.
Unos meses después, volvió a mi casa y me contó que estaba atravesando
por unos problemas de pareja, luego de relatarme su forma de ver las cosas le
dije:
-
Sabés que yo tengo otra forma de ver las
cosas y es desde la responsabilidad y no desde la victimización ¿En verdad
querés que te dé mi opinión sobre esto?
De alguna forma yo sabía que, ya teniendo una idea de mi nueva
perspectiva, ella tenía en cuenta que lo que le iba a decir no era precisamente
“pooobreee, viste, todos los hombres son iguales”, sino que iba a orientarla
para que vea su responsabilidad en la situación.
Como ya tenía conocimientos de este nuevo pensamiento y las herramientas
que se pueden utilizar, no fue difícil mostrarle como sus actitudes estaban
provocando la reacción del otro. Enseguida pudo reconocer como, cegada por la postura
de victima que había asumido, se estaba perdiendo de ver lindos gestos que su
marido tenía con ella, y no solo que no podía verlos, sino que actuaba de forma
muy despectiva frente a estos hechos. Después de una larga charla en la que
pudo elegir una nueva forma de pararse frente a la situación volvió a su casa.
Entristecida me llamo a las pocas horas, porque cuando llegó, su marido
le planteo que ya estaba cansado y que no quería seguir así. Él le dio las
mismas explicaciones de hartazgo que mi amiga tenia al llegar a mi casa, pero
ella se había ido con una actitud completamente distinta, y desde mi
perspectiva esta nueva situación que se le presentaba era la prueba para que
pudiera poner en práctica todo lo que habíamos hablado.
Se lo planteé de esa forma, ya que las circunstancias harían que ellos
convivieran un tiempo más, le sugerí que lo tomara como una oportunidad de
aprendizaje y pusiera en práctica todo lo aprendido.
Así lo hizo, y si bien la convivencia se hizo más agradable, su marido
estaba decidido y eso le generaba cierto temor.
En ese momento me di cuenta que mi tarea no era tratar de recomponer su
pareja, eso iba a suceder por si solo si tenía que ser así, mi tarea era lograr
que ella alcanzara su paz interior para poder afrontar cualquier resultado. Así
que en eso me enfoqué.
Pasaron unas semanas y ella siguió trabajando en su interior, viendo que
actitudes de ella no le generaban paz y cuales si, y dejando de ser una persona
reactiva para empezar a pensar antes de actuar y evaluar de qué forma en verdad
deseaba afrontar cada situación.
Cuando llegó el día de la separación ella había conseguido tener una paz
interior que hasta ella misma se asombraba. Tenía en claro lo que quería, pero
también sentía que era necesario que las cosas fluyeran y se dieran en los
tiempos que la vida propusiera.
Por momentos la ansiedad y el amor la inundaban, y se impacientaba al
ver que no parecía haber cambios de parte de su marido, pero en otras
ocasiones, comprendía que sus tiempos no eran los mismos que los de él, y se
ocupaba de su hijo, de su casa, y de
ella misma, trabajando mucho en su interior.
Durante varios días cenábamos juntas y hablamos de cómo lo estaba
viviendo, de sus expectativas y de sus miedos. Hablamos de la importancia de no
generarse esas expectativas, de vivir el presente, de dejarse sorprender por la
vida, de no querer planificar todo de antemano, ni empezar a suponer que “el
otro piensa…”, o “el otro hace…”, o “el
otro me va a decir…”. Trabajamos para mantener la mente en silencio y escuchar
al corazón, también en estar abierta a los cambios de rumbo inesperados, y de
permitirse vivir las emociones de la mejor manera posible, desde la conciencia
y en armonía con su ser interior.
Resumiendo un poco al cabo de unas semanas mi amiga estaba ya muy bien
parada en su nueva vida, con proyectos y muchas ganas de superarse día a día
tanto en su trabajo interior como en el ámbito social y laboral. Fue entonces
cuando su marido se comunico con ella y le dijo que toda esa situación le había
permitido pensar mucho, que quería estar con ella y con su hijo y que quería
darle otra oportunidad a la pareja. En un principio ella se sintió abrumada,
quizás por el temor de estar dando un paso atrás a toda la tranquilidad que
había logrado, en realidad no sé muy bien qué es lo que pasaba por su mente en
ese momento, pero su actitud era distante, parecía que ya no le interesaba
intentarlo de nuevo. Cuando habló conmigo noté que estaba cayendo nuevamente en
una postura de víctima, esta vez de una forma distinta, con cierta arrogancia,
que según mi percepción provenía del miedo a caer nuevamente justo en el
momento en el que había logrado reponerse.
Yo había dejado ya de acompañarla de cerca, para permitirle actuar desde
su ser, como quien enseña a andar en bicicleta a su hijo, sabe cuando llega el
momento de soltarlo y ver que lo logra por sí mismo, pero en ese momento, en el
que percibí que estaba actuando desde el miedo y no desde el amor, sentí que
debía intervenir, sutilmente, solo ser una luz de alerta por si se había
dormido. Entonces le dije:
-
Fijate, vos sabes que hacer, escucha a tu
corazón, pensá que es lo que querés realmente, actuá desde el corazón, creo que
le diste el volante a tu ego y es necesario que te mantengas despierta para ver
si te está llevando a donde vos querés ir. Antes de actuar preguntate ¿Esto me
va a llevar a lo que yo deseo? ¿Esto es lo que me trae paz?
Eso fue lo último que hablamos ese día, al día siguiente me llamó y me
dijo que había estado pensando, que se preguntó que quería en verdad, y que se
dio cuenta de que estaba por dejarse llevar por una situación que en realidad
no estaba acorde a sus deseos. Se encontró con su marido, hablaron mucho de los
cambios que se produjeron en ambos, pusieron en claro cuestiones que antes
quedaban en silencios y enojos por falta de comunicación, y se dieron una nueva
oportunidad.
Hoy la veo muy bien junto a su marido y su hijo, enfocada en crecer y
aprender, tomando cada situación que se presenta como una oportunidad para
conocerse y para seguir aprendiendo.
Dejó su papel de víctima para tomar el control de su vida y comprender
su condición de alumna de sus experiencias.
En todo ese gratificante proceso de ayudar a mi amiga a encontrar su
paz, pude aprender muchísimas cosas. Por momentos se generaban debates con mi
marido por las distintas percepciones que teníamos de la situación. Creí que en
ese momento los dos llegamos a un punto en el que competíamos por tener la
razón. Aunque en verdad después comprendí que yo lo estaba percibiendo de esa
forma, yo era la que sentía que él competía conmigo y yo era la que sentía que
cada vez que decía algo, él me interrumpía para decir lo mismo pero con otras
palabras. Y fue muy gracioso cuando me di cuenta de eso, porque tomé conciencia
de que estaba aprendiendo tanto como mi amiga, que me estaba olvidando de
trabajar en mí todos los días. Cuando comprendí todo esto enseguida le conté a
mi marido lo que me había estado pasando, la forma en la que yo estaba
percibiendo su actitud y como pude ver que tenía que trabajarlo desde mi ser.
Nos alegramos por poder comunicarnos de esa forma y tuvimos muchas charlas en
las que aprovechamos lo que estábamos viviendo para seguir aprendiendo juntos.
También pude ver situaciones similares a las que había vivido yo cuando
atravesé conflictos con mi marido, pero que en ese momento las había percibido
de otra forma, muchas de las cosas que hoy cuento en este libro, fueron
aprendizajes que logré durante esas charlas en las que orientaba a mi amiga,
porque luego de darle ejemplos o plantearle distintas formas de ver las cosas
comprendía que todo eso se aplicaba a mi vida también.
Pude reconocer esas enseñanzas gracias a que recordé que todo es un
maestro, que lo que llega a mi vida es un espejo de mi interior y quiere
mostrarme algo para que yo pueda resolverlo dentro de mí. Si me hubiera
abandonado a solamente transmitir mis conocimientos creyéndome el papel de
maestra y olvidando mi condición de alumna constante, me hubiera perdido de
aprender todas esas cosas que aportaron a la paz interior que hoy tengo y a la
vida que hoy tengo.
Estoy muy agradecida por esta experiencia, por haber podido ayudar a mi
amiga, por haber visto las oportunidades
que se me presentaron para crecer, y por tener ahora una nueva compañera con la
que hablar de nuestros aprendizajes.
Consultá cómo adquirir el libro en papel en: belenaguirrelibros@gmail.com
Texto extraído del libro "Creando caminos, despertando creadores" de Belén Aguirre
Consultá cómo adquirir el libro en papel en: belenaguirrelibros@gmail.com
domingo, 29 de julio de 2018
Creando caminos, despertando creadores: Capítulo 7
CAPITULO VII
TODO LO QUE LLEGA A NUESTRA VIDA TIENE ALGO
QUE ENSEÑARNOS
A medida que íbamos adentrándonos en este maravilloso camino,
inesperadamente llegaban a nosotros distintos materiales que nos proporcionaban
nuevas ideas que incorporar y nuevas perspectivas que apreciar.
Empezamos por libros como “Juan Salvador Gaviota” y “Alas para Vivir” de
Richard Bach, los cuales ya había leído en otra etapa de mi vida, y no los
había encontrado demasiado atractivos, Walter me sugirió leer el primero porque
él había encontrado relación con el “aquí y ahora” y luego yo recordé el
segundo por tratarse del mismo autor. Esta vez al leerlos con esta nueva visión
me dejaron muchísimas enseñanzas.
En “Juan Salvador Gaviota” se puede ver el crecimiento espiritual mas allá
de la “realidad” en la que todos viven, un ser que se atreve a ver las cosas de
otra forma y que con amor incondicional vuelve para compartir lo que aprendió,
sin temor a ser juzgado o rechazado, porque lo importante es plantar la semilla
y esperar, y confiar que al menos una va a florecer.
En “Alas para vivir” se plasma la importancia de estar conectado con el
niño interior, la importancia de sanar esas cuestiones que nos acompañan de la
infancia y que vamos tapando y tratando de olvidarlas por temor a volver a
sufrir, pero que siguen ahí, y por no animarse a mirarlas luego se convierten
en pesadas mochilas que cargar y que no nos permiten disfrutar del camino.
Richard en esta obra, narra una conmovedora historia entre un adulto y su niño
interior, a quien dejó encerrado en la oscuridad, guardando sus recuerdos más
dolorosos, y a quien prometió darle las respuestas de la vida, respuestas que
él mismo llega a cuestionarse ante las agudas
preguntas de un niño deseoso de conocimiento. Hermosas enseñanzas recibí
de este libro que volvió a mi vida en el momento justo para que pudiera
valorarlas.
En otra oportunidad una serie de enseñanzas comenzó cuando Myriam Linari
compartió en su facebook un PowerPoint del calendario lunar 2014, yo lo
descargué y luego olvidé mirarlo. Después de un tiempo recordé que lo tenía y
lo abrí para ver de qué trataba. En él habla de la luna nueva del 2014, los
cambios que trae y como utilizar nuestra energía mes a mes para aprovecharla al
máximo en armonía con lo que la luna nos ofrece. Cuando comenzamos a leerlo con
Walter vimos lo que decía respecto al mes en que estábamos, sin mediar palabra,
nos miramos y compartimos la sorpresa de ver que lo que decía el calendario
sobre la luna nueva de ese mes estaba ocurriendo en nuestra vida.
Como Myriam menciona la astrología Kabbalística y nosotros todo lo que
encontramos llamativo lo investigamos, decidimos buscar información sobre
Kabbalah.
Encontramos la historia de Rav Shimón Bar Yojái quien al ser perseguido buscó
refugio en una cueva en Israel, por 13 años.
Durante este aislamiento, recibió instrucción en la Kabbalah de sus
maestros Moisés y Elías, quienes lo visitaron en visiones. Gracias a esto recordé,
solo por relacionar el aislamiento, a mi tío abuelo, también llamado Walter,
del que sabía muy poco, pero lo poco que sabia siempre me había generado gran
curiosidad.
Me contaron que vivió encerrado durante muchísimos años hasta el día de
su muerte, y que en ese encierro solo se dedicaba a escribir libros, él mismo los encuadernaba
artesanalmente, siendo su mujer quien le conseguía todas las herramientas para
llevar a cabo esta tarea y su único contacto con el exterior. Mi tío Walter era
llamado “el loco” por su comportamiento incomprendido en esa época y por decir
que recibía información de seres de otro planeta.
Sentí entonces que debía buscar algo de lo que él escribía, porque tenía
la sensación de que su encierro no era señal de locura, sino que estaba
cumpliendo con su propósito, que tenia cosas que contar, y que nadie había
podido entenderlo.
Como mi hermano Martín, después de que murió la esposa del tío Walter,
estuvo viviendo un tiempo en la que fue su casa hasta que se vendió el
departamento, pensé en llamarlo para preguntarle si había conservado alguno de
sus libros.
Pasaron unos días y no me comuniqué con él, pero un día al llegar a la
casa de mi mamá me dijo:
-
Martín mandó varios libros, porque se muda y
no los puede llevar. ¿Querés ver si te gusta alguno?
Enseguida recordé mi intención de pedirle algún libro del tío Walter, así
que le pregunte a mi mamá si había mandado alguno de “el loco”. Ella fue donde
estaban los libros y agarró unas fotocopias que estaban sobre la mesa:
-
Creo que dijo que esto era parte de uno de
sus libros, me lo dejó apartado por si quería leerlo, llevalo si querés”
A penas lo tuve en mis manos comencé a leerlo, con la inexplicable
certeza de que lo que encontraría ahí estaría profundamente relacionado con lo
que yo estaba investigando.
Efectivamente el tío Walter sabía perfectamente de lo que escribía, una
gran variedad de autores y libros se me presentaban como un océano de
información para investigar. La relación entre lo que yo venía trabajando y lo
que él decía en ese libro me abrumaba, y fue ahí la primera vez que obtuve
información de la famosa Era de Acuario.
Analizamos parte por parte lo que
Walter escribió porque muchas cosas están escritas como metáforas o como
cuentos, así que anotamos las palabras o conceptos que creímos relevantes e
investigamos sobre ellos.
Esta investigación me llevo a encontrar más material para leer y
trabajar, por momentos necesité tomarme un tiempo porque era mucho y todo tenía
algo que enseñarme. Todavía no terminamos de leer el libro, seguimos
investigando y seguramente llegado el momento encontraremos la forma de darlo a
conocer, porque realmente es un material que merece ser compartido.
Entre tanta información decidimos un día despejarnos y mirar una
película, algo diferente que no estuviera relacionado con lo espiritual, para
dejar de pensar un rato. Pero como comprobamos en reiteradas ocasiones, una vez
que decidís hacer un cambio, todo lo que llega a tu vida es por algo, en
realidad siempre es por algo, pero cuando estás dispuesto a verlo lo comprendés.
Buscando algo que mirar me apareció la sugerencia de una película
llamada “El guerrero pacifico”, sentimos que esa era la que teníamos que ver, y
otra vez encontramos muchísimas cosas que aprender y tomar de esa fantástica
película. La importancia de vaciar la mente, de vivir en el presente y de
disfrutar del viaje que es la vida son algunas de las enseñanzas que nos dejó,
sinceramente deja un mensaje bellísimo que quisiera poder expresar en palabras,
pero para poder sentirlo te sugiero que la veas.
En otra ocasión gracias a la película “Yo libre, un viaje al instante
presente”, la cual llegó a nosotros de la misma forma que la anteriormente
mencionada, conocimos a Sergi Torres, un hombre que en sus variadas
presentaciones en teatros, las cuales comparte a través de youtube, nos invita
a vivir en el presente, a dejar atrás los enojos pasados y permitirnos Hoy
disfrutar de la vida sin rencores ni preconceptos.
Él me enseño a valorar la vida desde una perspectiva que no había podido
lograr antes, si bien había entendido que todo lo que llega a nuestra vida
tiene algo que enseñarnos, Sergi de una forma muy simple me dio lo que
necesitaba para ponerlo en práctica con profundo entendimiento.
Y no solo me enseñó a valorar mi vida, sino también a valorar la vida de
cada ser, a no sentir pena por el otro, porque desde la pena no se ayuda, se
ayuda desde el amor, y si puedo ver el amor en la vida de esas personas que
están pasando por un momento difícil o que se sienten desanimadas por alguna
circunstancia, puedo ayudarlas con el corazón.
Comencé a vivir sus enseñanzas con mucho compromiso, viendo cada detalle
al que hacía referencia en sus charlas, pero llegó un momento en el que me di
cuenta que no era solo eso lo que quería, que no estaba completa, me estaba
encerrando en lo nuevo que estaba aprendiendo y olvidaba aplicar todo lo que había
trabajando hasta ese momento.
Fue entonces que aprendí que yo no debía seguir a una
persona con sus enseñanzas, tenía que crear mi propio camino, tomando lo mejor
que cada uno tiene para brindarme y continuar, seguir aprendiendo de todos, y
armar, como me dijo Griselda una de mis profesoras de yoga, mi propia caja de
herramientas, que me va a guiar y asistir en el momento de ayudar al otro.Texto extraído del libro "Creando caminos, despertando creadores" de Belén Aguirre
Consultá cómo adquirir el libro en papel en: belenaguirrelibros@gmail.com
Creando caminos, despertando creadores: Capítulo 6
CAPITULO VI
INVESTIGANDO DE A DOS
Llegó el momento de volver a
escuchar a Wayne Dyer, esta vez fue Silvia quien me acerco a él cuando compartió
en su facebook el video “Una solución espiritual para cada tipo de problema”. Después de ver eso junto a Walter, nos generó
tanta paz que decidimos seguir buscando en internet alguna otra charla de Dyer.
Con “El poder de la intención” logré comprender todo lo que no había entendido
cuando empecé a leer los libros de Wayne, y después cuando encontramos su
película “El cambio” mi vida dio otro gran salto, estaba a punto de descubrir
cuál era el propósito de mi vida.
Lo primero que sentí fue que quería ayudar a los demás como lo hicieron
todas las personas que nombro en este libro conmigo. Era consciente de que para
estar preparada para ayudar a otros primero debía sanar yo y conocerme bien,
trabajar muchísimo en mi interior y primero experimentar con cada herramienta y
concepto que leía, para que cuando llegara el momento pudiera transmitir estos
conocimientos desde mi experiencia. Aunque como dije al principio, cada persona
tiene sus tiempos y sus vivencias, y el trabajo interior es muy personal.
Mientras me comprometía cada vez más en profundizar mis conocimientos
sobre este camino, esta vez incentivada también por mi propósito, llegó a mí la
sensación de que tenía que empezar a estudiar yoga, porque era otra forma de
poder ayudar a las personas, y a su vez encontrar la integración y el
equilibrio entre el espíritu, la mente y el cuerpo que sabía que me iba a hacer
muy bien a mi también.
Así fue que empecé a buscar cursos de yoga y encontré un instituto muy
cerca de mi casa, me inscribí y en estos momentos estoy a medio año de ser
profesora de yoga y Pilates.
Más adelante profundizaré sobre este tema que también aportó mucha
información, trabajo interior y aprendizaje en muchos aspectos.
Volviendo al momento que les contaba, en el que empecé a investigar
junto a mi marido, debo decir que es indescriptible la sensación que vivíamos día
a día encontrando tanto material para leer, charlar y crecer. Sorprendentemente
una cosa nos llevaba a otra y así encontrábamos cada vez más posibilidades de
aprender. La gratitud hacia todo lo que nos rodea comenzó a ser algo tan
natural y espontaneo que sentimos que no necesitábamos nada mas, que todo lo
que teníamos era perfecto y valioso, y que la paz interior era lo que nos permitía
valorar todo eso. En mi caso los audios de Wayne Dyer “101 formas de transformar
su vida” y “10 secretos para conseguir el éxito y la paz interior” fueron
herramientas claves para alcanzar esa paz y esa sensación de abundancia de la
que tanto escuchaba hablar desde el comienzo de este cambio.
Cuando estás tan a gusto con lo que tenés y dejas de pensar en lo que no
tenés como algo por lo que hay que luchar, podría decirse que casi mágicamente
todo se acomoda y de repente te ves encaminado a algo mejor siempre, porque empezás
a ser parte de ese círculo virtuoso que crece en abundancia, porque entendés
que de la misma forma que hasta el más pequeño insecto tiene siempre a su
disposición lo que necesita para vivir, vos también naciste en el mismo
universo que proporciona todo lo necesario para vivir. La cuestión está en que
el ser humano condicionado por la idea de separación, es decir, al sentirse
separado de esa fuerza creadora que hace que un pequeño ovulo fecundado
comience a evolucionar dentro del vientre materno, como dice Wayne en “el poder
de la intención”, cree que tiene que esforzarse para vivir, que tiene que
sufrir, y que todo tiene que tener una explicación para ser real.
Entender esto te aseguro que nos hizo sentir muy raros al principio, de
un momento para el otro teníamos que borrar todo lo que creíamos que era la
vida, todo lo que habíamos aprendido porque todos los conceptos que como
sociedad nos acompañaban todos los días estaban cambiando.
Comprendimos también porque nuestra situación económica no prosperaba como lo esperábamos
durante tantos años, cuáles eran nuestros condicionamientos y nuestros
preconceptos acerca del dinero.
Llego un gran día en el que una deuda nos estaba ocasionando un gran
malestar, no era mucho pero había llegado una fecha límite que no podía
extenderse.
Agotadas todas las posibilidades, al menos eso creíamos, y luego de
contactar a un prestamista que solo daba prestamos a comercios y estaba
evaluando la posibilidad de hacer una excepción, me vino a la mente la
sensación de que tenía que hablar con los marifats de Silvia (son un grupo de
personas que aprenden junto a Silvia Freire y que ponen en acción todo lo
aprendido, ellos siempre están dispuestos a ayudar), si bien sabía
perfectamente que ellos no se dedicaban a dar prestamos y por la distancia y el
tiempo que tenia tampoco hubiera sido posible que me ayudaran de esa manera,
sentía que tenía que hablar con ellos, así que pedí en su facebook si algún
marifat podía contactarse conmigo.
Fue gratificante ver la pronta respuesta de estas personas, que ni
siquiera me conocían pero estaban interesadas en saber que necesitaba. Una de
ellas fue Vivian, que consultó con los otros marifats si tenían la posibilidad
de ayudarme o si conocían a alguien que pudiera hacerlo, también Daniel, que
mas tarde me mandó un mensaje para ver en que podía ayudarme y otra de las
personas que se comunicó conmigo fue Myriam Linari, ella además de ser marifat,
es una psicóloga que integra el equipo de Silvia Freire.
Myriam habló conmigo, me hizo reflexionar, me propuso que ante todo
recuperara la calma y me ayudó a comprender que si había llegado a esa
situación era porque creí que ya no tenía el control, pero que la respuesta
estaba dentro mío, y que si tomaba el control y recordaba todo lo aprendido iba
a saber cómo solucionarlo. Se despidió diciendo que todos los marifat estarían
visualizándome en paz.
Efectivamente lo primero que hice fue calmarme y recuperar la paz, en
esa situación era poco comprensible para Walter verme tan calmada, pero yo sabía
que de alguna manera se iba a solucionar y que mis nervios o mi miedo a no
poder, no iban a aportar nada bueno, solo generarme angustia, así que después
de recibir la llamada del prestamista diciendo que no iban a hacer la excepción
recordé a Myriam diciéndome, todos te visualizamos en paz. Me conecté con esa
fuente creadora que mantiene el orden en el universo y me vino a la cabeza la
idea de llamar a la abogada que estaba tramitando un dinero que tenía que
cobrar, todavía no era la fecha, pero le dije a mi marido que le consultara si
se podía hacer algo por ese lado.
Afortunadamente la abogada dijo que podía adelantarnos el dinero y luego
cuando llegara la fecha de cobro lo descontaría de ahí.
Fue sorprendente como pudimos resolver la situación sin generarnos una
nueva deuda, con dinero que era nuestro y no habíamos tenido en cuenta. En
armonía con lo que era nuestro nuevo proyecto de encarar las situaciones
económicas de otra manera, y que casi cometíamos el error de “solucionarlo”
como lo hacíamos antes, desde el miedo y sin evaluar todas las posibilidades.
Pero no solo el apoyo y esa sensación de que había tantas personas
dispuestas a ayudarme es lo que les agradezco a los marifats, sino también la
oportunidad que tuve unos meses después de ayudar a uno de ellos. Patricia
necesitaba dadores de sangre para un familiar, y cuando me enteré por medio del
facebook sin dudarlo me ofrecí para ir. Realmente agradecí mucho poder hacerlo
porque logre vencer dos grandes miedos que tenía: viajar sola a capital, ya que
hacía más de un año que no salía de mi casa más que para ir a comprar o a ver a
mi mamá, y donar sangre, porque nunca lo había hecho y sentía cierto temor a
las agujas.
Así que de esa situación que podría haberse tomado
como negativa, pudimos aprender muchísimo y ver cuántas cosas positivas
encerraba. Nuestra actitud frente a las situaciones financieras cambió y al día
de hoy vemos los grandes progresos que logramos.Texto extraído del libro "Creando caminos, despertando creadores" de Belén Aguirre
Consultá cómo adquirir el libro en papel en: belenaguirrelibros@gmail.com
Creando caminos, despertando creadores: Capítulo 5
CAPITULO V
COMPARTIENDO LO APRENDIDO RECORDÉ
Fue el 18 de octubre del 2013 cuando otro gran cambio llegó a mi vida.
Atravesaba una situación de pareja bastante conflictiva, estábamos al límite de
lo que queríamos tolerar, porque si iba a llegar el final queríamos que fuese
de la mejor manera posible. Entonces Walter que nunca había mostrado mucho
interés en las cosas que yo leía y las herramientas que utilizaba comenzó a
preguntarme algunas cosas porque sentía que quería hacer un cambio desde su
interior. Yo había abandonado la lectura y los ejercicios casi un año atrás,
pero cuando comencé a hablarle del tema fue como si no lo hubiera dejado nunca,
los conceptos, las herramientas con las que había trabajado, todo estaba ahí,
esperando a que me despertara nuevamente, y esta vez a medida que iba
recordándolas, las comprendía mejor que antes.
Al ver la nueva actitud de Walter al empezar a conocer esta nueva
perspectiva y al notar su compromiso con los ejercicios y su trabajo interior,
me entusiasmé en poder ayudarlo y comencé a investigar más aun, porque él
avanzaba a grandes pasos en su autoconocimiento y yo quería tener las
herramientas que necesitara para ayudarlo a seguir avanzando.
De lo que no me había percatado era de que al ayudarlo a él me estaba
ayudando a mi también, no solo porque empecé a leer nuevo material, sino porque
al escucharlo y orientarlo en la aplicación de las herramientas descubría que
en verdad yo nunca las había utilizado de una manera tan profunda, y además
como yo ya había recordado que lo que me muestra el otro es en verdad lo que yo
tengo en mi interior, como un espejo, pude aprender muchísimo de las largas
charlas que comenzamos a tener sobre estos temas.
Yo lo ayudaba a él, él me ayudaba a mí, y a la vez nos ayudábamos a
nosotros mismos. Por primera vez comprendí porque Silvia Freire dice que la
mejor forma de trabajar en tu interior es estando en pareja, porque si no estás
en paz con el otro, es porque te está mostrando lo que tenés que resolver en
vos.
Esta vez sí pude comprender que el ho´oponopono no era solo decir
gracias, perdón, te amo, te libero. Entendí que debía sentirlo y saber porque
lo estaba diciendo.
Entonces busque una forma que me ayudara a descifrar que era lo que tenía
que sanar en mi mente, y comencé a trabajarlo de esta manera, pensaba en la
situación que se repetía y se repetía, o en algo que me molestara, me
preguntaba qué emoción me provocaba eso en ese momento, hilando lo más fino
posible, si me provocaba tristeza, tenía que ir más profundo hasta llegar a un
sentimiento más concreto, como por ejemplo, decepción, o si me provocaba enojo,
buscaba mas puntualmente cual era el sentimiento por ejemplo sentirme traicionada. Una vez que tenia la
emoción principal que me provocaba, buscaba retrocediendo en mi memoria todos
los momentos en mi vida en los que sentí esa misma emoción, hasta llegar al
recuerdo más antiguo en mi infancia, aclaro que no importa si yo hoy entiendo
que la situación no ameritaba sentir esa emoción, importa como lo viví en
realidad en ese momento a esa edad.
Entonces por ejemplo si la emoción a trabajar era la culpa, busco a lo
largo de mi vida todas las ocasiones en las que sentí culpa, o quizás en las
que necesité culpar a otros.
Cuando llego a la primera vez que sentí culpa en mi infancia que pudo
haber sido cuando elegí dar una vuelta más en calesita en lugar de compartir
una porción de pizza con mi mama y recuerdo que en ese momento disfrute esa
vuelta de calesita y luego me sentí culpable por no haber elegido algo que
podríamos haber disfrutado las dos, me perdono, perdono a mi niña por haber
elegido eso, porque entiendo que ella no lo hizo con maldad, por el contrario
su inocencia la llevo a elegir lo que la hacía feliz. Y luego empleo el
ho´oponopono diciéndole mentalmente, a todas las personas que a lo largo de mi
vida creí que me hacían sentir culpable y a todas a las que necesite culpar, ¡perdón
por usarlas! Perdón por usarlas para ver esto que estaba en mí, que necesitaba
repetir para que un día pudiera verlo. ¡¡Gracias!! Gracias por mostrarme eso
que estaba en mi, por prestarse a representar ese papel para que yo pudiera
verlo en frente mío, porque no sabía que estaba en mi interior, los libero de
ese papel, ya no necesito que me muestren la culpa porque ya la vi y pude
sanarla, ¡¡Los amo!!
Esta es la forma en la que aprendí a usar el ho´oponopono, reconocer que
(metafóricamente hablando) “contraté” algunas personas para que me mostraran
algo que yo tenía que sanar, algo que traigo de mi infancia, de mis tablas de
la ley. Entonces si me permito verlo y sanarlo hoy, ya no necesito seguir
repitiéndolo a lo largo de mi vida, porque ya lo vi, y lo resolví, pero si por
el contrario no me abro a verlo voy a seguir “convocando” en mi vida personas
que me muestren eso para que algún día pueda verlo y sanarlo.
En mi caso, después de hacer el ho´oponopono, sentía que tenía que hacer
algo más, como para sellar definitivamente el cambio, como verás me gusta
registrar los grandes cambios de mi vida por escrito, así que decidí escribir
también una afirmación por cada emoción resuelta, en la que declaro que está
sanado y perdonado todo lo vivido y agradezco la posibilidad de verlo.
Inspirada en las afirmaciones que Silvia Freire comparte en sus programas de
radio y en sus clases, cerré cada emoción con algo así:
“Yo Belén Aguirre hoy comprendo que generé en mi vida miles de
situaciones en las que sentí culpa y en las que culpé a otros, porque de alguna
manera creí que esa emoción era parte de mí. Hoy puedo entender que las
situaciones en las que mi niña sintió culpa, en realidad no las provocó ella
intencionalmente, sino que en su inocencia actuaba sin saber que podía afectar
a otros. Por ese motivo al comprender esto me libero de la culpa y libero a
todos los que un día culpé, permitiendo así que el amor y la gratitud disuelvan
el sentimiento de culpa y llenen mi vida. ¡¡Gracias, Gracias, Gracias!! A todos
los actores que a lo largo de mi vida quisieron mostrarme esto que estaba en mí,
o se prestaron para que yo pudiera culparlos y así ver un día algo que tenía en
mi interior. Yo Belén Aguirre me amo por poder ver todo esto y por
comprometerme a sanar, Aquí y Ahora solo reconozco en mi interior Amor y
Gratitud.”
Así que ho´oponopono, afirmaciones y un método muy
interesante que nos brinda Silvia Freire en su libro “Las cartas del perdón”
son algunas de las diferentes opciones que llegaron a mi vida para poder
conocerme y cambiar. Herramientas hay muchísimas, ejercicios para resolver esas
cuestiones que nos atan al sufrimiento también, lo que necesitamos
fundamentalmente lo tenemos en nuestro interior. La voluntad y las ganas de ser
felices son los mejores ingredientes para animarnos a hacer esta receta, que es
nueva, que nos da un poco de temor porque es la primera vez que vamos a intentarlo
y no sabemos que puede salir de eso, pero si la hacemos con amor, calma y
pidiendo ayuda cuando lo necesitamos va a salir tan pero tan buena, que vamos a
querer compartirla con todos los que nos rodean. A mí me paso de esa manera,
por eso hoy decidí compartirla con vos. ¡Espero que te animes! Y contá conmigo
para lo que necesites.Texto extraído del libro "Creando caminos, despertando creadores" de Belén Aguirre
Consultá cómo adquirir el libro en papel en: belenaguirrelibros@gmail.com
Nuevo libro: UN MÁGICO ENCUENTRO CON EL NIÑO INTERIOR
En septiembre saldrá a la venta mi nuevo libro "Un mágico encuentro con el niño interior".
Una novela llena de magia y emoción, donde podrán disfrutar de la historia y también aprender junto con los personajes a reconocer su propia magia y encontrarse con su niño/a interior.
Les adelanto la portada del libro en su primera edición.
Para adquirirlo pueden contactarme a través de:
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sábado, 28 de julio de 2018
Creando caminos, despertando creadores: Capítulo 4
CAPITULO IV
EL TRABAJO INTERIOR DEBE SER
AUN MÁS PROFUNDO
Cuando dejé de ver a mi marido como alguien que tenía que darme lo que
yo necesitaba (convencida de que sola no podía), o como el que ponía palos en
la rueda para que no lograra lo que quería (justificando mi inseguridad y falta
de actitud), logré hacerme cargo de mi vida y ver a Walter como un compañero.
Me sorprendí al ver lo que era capaz de hacer con esta nueva actitud,
literalmente de un día para el otro, me puse a hornear masas y tartas y salí a
venderlas por los negocios de mi barrio. Todos los días tenía mis horarios bien
organizados, tiempo para hornear y salir a vender, tiempo para mi familia,
tiempo para la casa y para salir a pasear.
La confianza en mí misma no solo se veía en mi relación con el mundo
sino también en mi relación conmigo, y ahora entiendo que esto último es lo que
hacía que percibiera que el mundo era distinto. Cuando comencé a valorarme yo,
cuando logre confiar en mí y cuando empecé a sentirme a gusto estando sola o
acompañada, fue cuando empecé a sentir que mi entorno me valoraba, que mi
entorno sentía que era capaz y que mi entorno disfrutaba de mi compañía.
Hoy comprendo perfectamente que el mundo es el espejo de mi interior, y
de la forma que yo me sienta es cómo voy a sentir al mundo que me rodea.
Porque cuando juzgas te estás juzgando, cuando te juzgan, te habías
juzgado vos primero.
Es sorprendente, incomprensible para algunos, pero funciona así, sin
vueltas, y es tan simple como comprobable, basta con pensar en eso que tanto te
molesta del otro, o eso que sentís que el otro no te da, o pensar en eso que siempre,
no importa cuánto te esfuerces en evitarlo, siempre se repite. Después fijate si vos estás dándole al otro
eso que sentís que el otro no te da, y si ves que efectivamente se lo estás
dando pero igual la situación se repite fijate si te lo estás dando a vos
misma. Crees que es el mundo contra vos, pero en realidad el mundo, ese mundo
que ves… ¡SOS VOS!
¿Qué te está mostrando tu mundo?
Ahora entiendo cómo funciona, pero en aquel momento no pude valorarlo de
esa manera, creo que atribuía todos los cambios a mi nueva actitud, pero de una
forma arrogante “Yo soy buena, por eso el mundo es bueno conmigo” no logré
comprender que cuando el mundo “no era bueno conmigo” también era mi
responsabilidad, y es por esto que después de un tiempo todo empezó a ser como
antes, todavía faltaba trabajar mucho más en mi interior.
No solo debía aprender a asumir mi responsabilidad, sino que también tenía
que empezar a utilizar con más compromiso las herramientas que Silvia Freire me
brindaba, y una muy importante eran “las tablas de la ley”.
Estas “tablas” hacen referencia a situaciones que vivimos de niños, o
comportamientos y esquemas mentales que aprendimos de los adultos y creímos que
eran la realidad, la única forma de vivir. Silvia nos cuenta metafóricamente
que cuando somos niños escribimos en nuestras tablas de la ley todas esas cosas
que vamos aprendiendo, y cuando somos adultos las repetimos tal cual como las
escribimos, por ejemplo, si yo escribí en mis tablas de la ley que los maridos
son como un hijo más, llegado el momento mi niña interior va a revisar su tabla
de la ley y va a orientarme a que busque un marido que se comporte como un hijo
más, para poder cumplir con esas tablas.
De esta manera, yo repetía situaciones y preconceptos adquiridos en mi
infancia, como por ejemplo “las sociedades rompen la amistad” y “los autos solo
ocasionan gastos” entre otros. Si bien podía reconocer que era por eso que los repetía,
no había comprendido como sanar esas situaciones para que dejaran de repetirse.
Ahí es cuando debía entrar en acción otra herramienta que Silvia me presentó
“EL HO´OPONOPONO”, pero al parecer no supe cómo usarla en ese momento y por eso
digo que todo se derrumbó, dejé de trabajar y volví a encerrarme en mi casa.
Embarazada de mi tercer hijo, me dediqué a estar en
casa y, aunque no volví a ser la misma que era antes de empezar con mi trabajo
interior, tampoco me sentía tan bien como había logrado sentirme después de
conocer este camino. Lo realmente positivo de todo esto, es que una vez que
viste que el camino puede ser distinto, podés dormirte de a ratos y entregarte
a la mecanicidad, pero eso que sentiste cuando empezaste el cambio no se olvida
del todo, y siempre en algún momento buscas la forma de volver a sentirlo, de
encaminarte de nuevo hacia la paz interior, y cada vez que lo hacés te
involucrás más profundamente.Texto extraído del libro "Creando caminos, despertando creadores" de Belén Aguirre
Consultá cómo adquirir el libro en papel en: belenaguirrelibros@gmail.com
Creando caminos, despertando creadores: Capítulo 3
CAPITULO III
UN NUEVO DESPERTAR
Definitivamente la ley de la atracción funcionaba, a lo largo de un año
lo había comprobado en repetidas ocasiones, pero algo seguía faltándome, y sin
darme cuenta en el camino volví a “dormirme”.
Fue el 17 de junio del 2012 cuando se festejó el día del padre, después
de visitar a mi papa y a mi suegro volví a mi casa sola ya que mi marido se
quedó un rato mas conversando con su papa. No me sentía del todo bien y no sabía
por qué, entonces recordé que mi mamá me había dicho que los domingos en la
radio estaba el programa de una mujer que hablaba de visualizar y atraer lo que
uno quiere a su vida, que a ella le gustaba mucho y me sugirió escucharla.
¡¡Silvia Freire!! La persona que me ayudó a ver más allá de lo material,
la persona que me invitó a conocerme a mí misma, otro gran cambio en mi vida
estaba a punto de comenzar.
Empecé leyendo “Avivate”, su primer libro, muy inspirador para mí. En él
relata situaciones cotidianas de un ama de casa que se siente víctima del mundo
que la rodea, y presenta una nueva perspectiva que invita a ver las cosas de
otra manera, a elegir conscientemente como querés sentirte, a tomar el control
de tu vida.
Indudablemente parecía estar hablándome a mí, entre risas y asombros al
darme cuenta de cómo estaba eligiendo sentirme, comencé a buscar más
herramientas que me ayudaran a tomar el control de mi vida.
Silvia en su página de internet tenía esas herramientas que buscaba, una
de ellas fueron “Los 4 acuerdos” de Miguel Ruiz:
-
Se impecable
con tu palabras
-
No te tomes
nada personalmente
-
No hagas
suposiciones
-
Haz siempre
tu máximo esfuerzo
Ponerlos en práctica me ayudó mucho, sobre todo los resultados
instantáneos que me brindó el 3er acuerdo, ya que hacer suposiciones era uno de
mis errores más recurrentes, siempre estaba “pensando que el otro pensaba…” o me
ponía a la defensiva con “¿Qué te pasa? Pusiste cara como diciendo…”, eso podía
desatar largos debates, y tampoco faltaba la oportunidad en la que suponía que
el otro sabía lo que yo quería, entonces en lugar de pedirlo esperaba y
esperaba a que el otro lo ofreciera, y si no lo hacía ahí estaba yo, con mis
enojos injustificados, que para mí eran muy justificados.
Para ilustrar una situación donde evidentemente estaba cayendo en este
último ejemplo, luego de haber leído y escuchado a Silvia Freire y de haber
trabajado con los 4 acuerdos, escribí un cuento después de darme cuenta de la
caprichosa situación que había creado una noche, y obviamente festejé por
haberla visto y no creerme una vez más que yo tenía razón.
“La loca del pozo
Es increíble cuando en tu
cabeza empieza a escucharse una voz que ya no cuestiona el comportamiento de
los demás sino el tuyo. Que te hace analizar y entender que estas por provocar
cosas que en verdad no querés y que si te dejás llevar por la situación en tu
papel de víctima siempre vas a creer que los demás están empeñados en hacerte
enojar, cuando en realidad sos vos el que por alguna razón quiere estar
enojado. Me pasó el otro día con mi marido, cuando yo, cansada y engripada, quería
pedirle que se encargara de dormir a nuestro hijo.... ¡pero no lo hice!
entonces me quede fuera de la cama, actitud que después de unos cuantos minutos
él notó y yo aclaré que lo hacía para no tomar frío cada vez que me llamara el
nene, a lo que él dulcemente sugirió:
- Acostate amor, yo me
encargo.
Pero claro, yo enojada porque
HABIA TARDADO UNOS CUANTOS MINUTOS dije:
-
¡No, dejá!
Entonces él siguió mirando la tele y después
de varios minutos más, me levante furiosa y fui a dormir a mi hijo pensando -"ahora
cuando se duerma, vuelvo, le doy la espalda y no le dirijo la palabra"
entonces una voz en mi cabeza me dijo:
-
¡Paraaaaaa! Repasemos… ¿Qué
hizo él para que lo trates así? ¿Qué es lo que querías que hiciera? ¿Acaso él
no se ofreció para hacerlo? ¿Y vos que dijiste? ¡ahhhh! ¡¡Viste!! ¡que sos
complicada eh!
Entonces como a mi “yo complicada” le costaba
entender y aceptarlo, mi voz interior lo planteó de otra forma más grafica.
-
A ver, imaginémoslo así… Te caíste
en un pozo, y estas protestando porque no podes salir, entonces tu marido
amablemente te baja una escalerita, y vos, quién sabe por qué, decís "no,
dejá". Empezás a trepar por las paredes, y cuando salís cansada y llena de
tierra tu marido te dice "¡Qué bien! Pudiste salir. Vení sentate, te ayudo
a limpiarte".... y vos indignada le reclamás "No, salí, no ves que me
caí a un pozo, que tuve que trepar por las paredes y blah blah blah..." Ayy
nena, si trepaste por las paredes fue porque quisiste, porque él te ofreció su
ayuda y la rechazaste, ¿Qué sentido tiene culparlo a él?
Y así fue como mi voz
interior me hizo entrar en razón y volví a la cama muerta de risa por verme
actuar como la loca del pozo.”
Esto pasó así como lo relata el cuento, y hoy lo comparto sin vergüenza
de mostrarme como era, porque sé que muchos pueden identificarse actuando de
forma similar, y sobre todo porque el haberme dado cuenta en ese momento, y
haberlo tomado con humor fue, aquel día, la prueba de que algo estaba cambiando
en mi interior, algo de todo lo que estaba leyendo ya había despertado a esa
voz interna que iba a empezar a guiarme y a ponerme en alerta cuando me
desviara.
Texto extraído del libro "Creando caminos, despertando creadores" de Belén Aguirre
Consultá cómo adquirir el libro en papel en: belenaguirrelibros@gmail.com
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